La factura del gas es incluso más confusa que la de la luz, y por eso mucha gente paga de más sin saberlo. Vamos a desmontarla pieza a pieza para que sepas exactamente por qué pagas lo que pagas — y dónde está el margen para ahorrar.
Las dos partes de tu factura de gas
Como en la luz, tu factura de gas tiene dos componentes principales:
- Término fijo: lo pagas siempre, consumas o no. Depende de tu tarifa de acceso (RL1, RL2 o RL3).
- Término variable: lo que pagas por el gas que realmente consumes, medido en kWh.
Las tarifas RL1, RL2 y RL3
Tu tarifa de acceso depende de cuánto gas consumes al año:
RL1: consumos bajos (hasta 5.000 kWh/año). Típico de quien solo usa gas para agua caliente y cocina.
RL2: consumos medios (5.000–15.000 kWh/año). Lo habitual en viviendas con calefacción de gas.
RL3: consumos altos (15.000–50.000 kWh/año). Viviendas grandes o pequeños negocios.
Aquí está uno de los errores más comunes: estar en una tarifa que no corresponde a tu consumo real. Si consumes poco pero estás en RL2, pagas un término fijo más alto del necesario.
Dónde se esconde el sobrecoste
- Tarifa de acceso equivocada: pagar RL2 cuando tu consumo es de RL1.
- Precio del kWh sin revisar: los precios del gas se mueven mucho; una tarifa firmada hace dos años puede estar desfasada.
- Servicios añadidos: mantenimientos y seguros que se cuelan en la factura y que a veces no necesitas.
Revisa tu consumo anual de gas en kWh (aparece en la factura) y compáralo con tu tarifa de acceso. Si no cuadra, estás pagando de más. Si no lo tienes claro, mándanos tu factura y te lo miramos gratis.
Luz y gas juntos: ¿conviene?
Muchas comercializadoras ofrecen "packs" de luz y gas con descuento. A veces salen bien, pero otras el descuento en uno esconde un sobreprecio en el otro. La única forma de saberlo es comparar ambos por separado y luego el pack. Justo lo que hacemos por ti.
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