Si te dijera que hay un concepto en tu factura de la luz que puede suponer hasta el 40% del total y que la mayoría de hogares lo tienen mal ajustado, ¿lo creerías? Es la potencia contratada, y es el gran olvidado del ahorro energético.
¿Qué es exactamente la potencia contratada?
La potencia contratada es la cantidad máxima de energía que puedes usar simultáneamente en tu hogar o negocio, medida en kilovatios (kW). Es como el caudal máximo de agua de tu instalación: pagas por tenerlo disponible aunque no lo uses todo.
Si tienes contratados 4.6 kW, estás pagando por poder usar hasta 4.6 kW en cualquier momento. Si intentas usar más, el ICP (interruptor de control de potencia) te corta la luz. Si consumes habitualmente mucho menos, estás pagando por capacidad que nunca utilizas.
¿Cuánto representa en tu factura?
En la tarifa 2.0TD estándar, el término de potencia se cobra en €/kW/día. Con una potencia de 4.6 kW, esto puede representar entre 25€ y 40€ al mes, independientemente de cuánta luz hayas consumido ese mes.
Ejemplo real: Un hogar con 4.6 kW contratados que realmente solo necesita 3.45 kW está pagando aproximadamente 10–15€ extra al mes — 120–180€ al año — por potencia que nunca utiliza.
¿Cómo sé si tengo demasiada potencia?
Hay dos indicadores claros:
- Nunca saltan los plomos: Si llevas meses sin que el ICP corte la luz aunque uses varios aparatos a la vez, probablemente tienes potencia de sobra.
- El ratio potencia/consumo: Divide tu consumo mensual en kWh entre 200. Si el resultado es menor que tu potencia contratada, tienes margen para reducir.
¿Cómo se cambia la potencia?
Para reducir la potencia contratada hay que hacer una solicitud a la distribuidora (no a la comercializadora). El proceso es gratuito si la nueva potencia está dentro de los calibres normalizados (3.45, 4.6, 5.75, 6.9, 8.05, 9.2, 10.35, 11.5 kW).
Si la potencia actual no coincide con un calibre normalizado, puede haber costes de adaptación del contador. En EnergyConsult analizamos gratuitamente si te conviene el cambio y te acompañamos en el proceso.
Antes de reducir la potencia, haz un inventario de los aparatos que puedes usar a la vez en el peor caso: horno + microondas + calefacción eléctrica + lavadora. Suma sus potencias en kW para saber el mínimo que necesitas.
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