Energía reactiva: el recargo silencioso de tu negocio

Aparece en la factura de muchos negocios como un recargo pequeño que nadie reclama y que, sumado mes a mes, se lleva un dinero considerable. Lo peor es que casi siempre tiene arreglo, y el arreglo es barato.

Qué es la energía reactiva, sin física

Hay aparatos que, para funcionar, necesitan crear un campo magnético: motores, compresores, equipos de frío, transformadores, balastos de fluorescentes. Esa parte de la energía no se convierte en trabajo útil, pero circula por la red y hay que transportarla.

La comparación que mejor lo explica: si pides una caña, la cerveza es la energía activa —lo que te bebes— y la espuma es la reactiva. Ocupa vaso, hay que servirla, pero no alimenta. Si tu instalación genera demasiada espuma, la distribuidora te cobra por ella.

Cómo saber si te la están cobrando

Busca en tu factura un concepto llamado «energía reactiva», «kVArh» o «recargo por reactiva». Suele estar en el desglose, no en el resumen de la primera página, y por eso pasa desapercibido. Si aparece con importe, la estás pagando.

El recargo se aplica cuando el factor de potencia —lo bien o mal que tu instalación aprovecha la energía— cae por debajo de cierto umbral. Cuanto peor sea, más caro es el kVArh, y el precio sube por tramos.

Quién la sufre más

Los hogares con tarifa 2.0TD no pagan reactiva. Es un problema exclusivamente de negocios con tarifas 3.0TD y 6.1TD.

La solución: la batería de condensadores

Un equipo que se instala en el cuadro eléctrico y compensa esa energía magnética localmente, para que no viaje por la red. Es una instalación relativamente sencilla que hace un electricista o una empresa de mantenimiento eléctrico.

Lo importante es que se amortiza sola: si estás pagando reactiva todos los meses, el equipo suele pagarse en el plazo de un puñado de facturas y a partir de ahí ese recargo desaparece de tu factura para siempre.

Dos avisos honestos. Si ya tienes batería de condensadores y sigues pagando reactiva, casi seguro está averiada o se ha quedado corta: se estropean y nadie las revisa. Y si has cambiado maquinaria o has ampliado el negocio, la que tenías puede haberse quedado pequeña.

Lo que hacemos nosotros con esto

No vendemos ni instalamos baterías de condensadores: no es nuestro negocio. Lo que hacemos al revisar tu factura es detectar el recargo, calcular cuánto te está costando al año y decírtelo, para que decidas si te sale a cuenta corregirlo. Es de las cosas que más agradecen los clientes de empresa, porque llevaban años pagándolo sin saberlo.

De paso miramos lo demás que suele estar mal ajustado en un negocio: la potencia contratada en cada periodo, los excesos y si la tarifa de acceso encaja con las horas en las que trabajas de verdad.

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Sobre los datos de este artículo: los peajes de acceso, los cargos del sistema y los impuestos energéticos los fija la administración y cambian periódicamente. Las cifras que aparecen aquí son las vigentes en la fecha de publicación indicada arriba y sirven de ejemplo para entender el concepto, no como precio actual. Las referencias oficiales están en el BOE, la CNMC y ESIOS (Red Eléctrica). Si quieres saber qué pagas hoy exactamente, envíanos tu factura y te lo decimos con tus números.