Excedentes solares: cuánto te pagan y cómo cobrar más

Tienes placas, producen de sobra a mediodía y ves en la factura una línea llamada «compensación de excedentes» con una cifra que casi nunca te cuadra. Es la parte del autoconsumo que peor se explica y donde más dinero se queda por el camino.

Qué son exactamente los excedentes

Cuando tus placas producen más de lo que estás gastando en ese momento, la diferencia se vierte a la red. Eso es un excedente. No se guarda en ningún sitio: se va, y la comercializadora te lo descuenta de la factura al precio que tenga pactado contigo.

La clave está en esa última frase: al precio que tenga pactado contigo. No hay un precio oficial único para los excedentes en la modalidad de compensación simplificada. Cada comercializadora pone el suyo, y entre la más generosa y la más tacaña puede haber el triple de diferencia por cada kWh vertido.

El límite que casi nadie te cuenta

En la compensación simplificada, los excedentes solo pueden descontar la energía que consumes, nunca el resto de la factura. Si un mes viertes mucho y consumes poco, tu término de energía puede llegar a cero, pero la compensación no baja de ahí: no toca la potencia contratada, ni el alquiler del contador, ni los impuestos.

Y lo que sobra no se acumula para el mes siguiente. Se pierde. Por eso una instalación sobredimensionada para el consumo real de la casa rinde mucho menos de lo que promete el folleto: produce de más justo en los meses en los que ya no puedes descontar nada.

Tres formas reales de cobrar más por lo mismo

1. Negociar el precio del excedente

Es lo primero que miramos y lo que más margen suele dar. Es un precio comercial, y como todo precio comercial se puede comparar entre compañías. Cambiar de comercializadora manteniendo la misma instalación puede subir lo que cobras por cada kWh vertido sin tocar un solo panel.

2. Mover el consumo a las horas de sol

Cada kWh que consumes mientras produces vale lo que te ahorras de comprarlo, y eso siempre es más que lo que te pagan por verterlo. Poner la lavadora, el lavavajillas, el termo o la carga del coche entre las 11:00 y las 17:00 convierte excedente barato en ahorro caro. Es la palanca más rentable y no cuesta dinero, solo costumbre.

3. Revisar si tu perfil pide otra modalidad

Si generas mucho más de lo que gastas de forma sistemática, la compensación simplificada puede quedarse corta y convenir la venta de energía a mercado, que tiene otras obligaciones fiscales. No es lo habitual en una vivienda, pero sí aparece en naves, granjas y explotaciones agrícolas.

Un caso típico de vivienda

Una instalación de 4 kWp en el sureste peninsular produce del orden de 6.000 kWh al año. Si la familia consume a la vez el 35 % de esa producción, unos 2.100 kWh se ahorran a precio de compra y unos 3.900 kWh se vierten a precio de excedente. Si el excedente pasa de 0,05 €/kWh a 0,10 €/kWh, esos mismos 3.900 kWh pasan de 195 € a 390 € al año. Mismas placas, mismo sol, mismo consumo: casi doscientos euros de diferencia por una firma.

Qué miramos nosotros cuando nos mandas la factura de una casa con placas

Si te estás planteando poner placas

El error más caro es dimensionar la instalación por el tejado disponible en vez de por el consumo real. Antes de firmar un presupuesto, mira cuánta energía gastas y en qué horas. Una instalación más pequeña, bien ajustada al consumo de la casa, casi siempre se amortiza antes que una grande que vierte la mitad de lo que produce.

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Sobre los datos de este artículo: los peajes de acceso, los cargos del sistema y los impuestos energéticos los fija la administración y cambian periódicamente. Las cifras que aparecen aquí son las vigentes en la fecha de publicación indicada arriba y sirven de ejemplo para entender el concepto, no como precio actual. Las referencias oficiales están en el BOE, la CNMC y ESIOS (Red Eléctrica). Si quieres saber qué pagas hoy exactamente, envíanos tu factura y te lo decimos con tus números.