Abres la factura y es bastante más alta que la del mes pasado sin que en casa haya cambiado nada. Antes de llamar a la compañía a protestar, merece la pena mirar siete cosas: en nuestra experiencia, la explicación está en una de ellas casi siempre.
1. El periodo facturado tiene más días
Es la causa número uno y la más tonta. Las facturas no siempre cubren el mismo número de días: una de 28 días y otra de 35 no son comparables. Divide el total entre los días de cada una y compara el coste diario. Muchas «subidas» desaparecen ahí mismo.
2. La lectura era estimada y ahora es real
Si un mes no se pudo leer el contador, la compañía estima el consumo. Cuando después llega la lectura real, la factura siguiente regulariza toda la diferencia de golpe. Búscalo: en el desglose pone si la lectura es real o estimada. Si vienes de varias estimadas seguidas, la factura alta no es una subida, es un ajuste.
3. Se te ha acabado la promoción de bienvenida
Muchos contratos entran con un descuento a doce meses. Al cumplirse el año, el precio pasa al de tarifa normal sin que nadie te avise, y el salto puede ser considerable. Mira la fecha en que contrataste: si hace justo un año, ya tienes la respuesta.
4. Tu tarifa es indexada y el mercado ha subido
Con una tarifa indexada o con el PVPC, el precio de la energía cambia cada hora según el mercado mayorista. Un mes de frío, de poco viento o con el gas caro se nota directamente en tu factura. No es un error de la compañía: es cómo funciona ese producto. La pregunta útil no es por qué ha subido, sino si ese producto encaja con tu tolerancia a los sustos.
5. Has pagado excesos de potencia
Si en algún momento del mes has enchufado varias cosas a la vez y has superado la potencia que tienes contratada, aparece un recargo por exceso. Es habitual en invierno, cuando entran en juego calefactores y termos. Se ve en el desglose como «exceso de potencia».
6. Servicios añadidos que no recuerdas haber pedido
Mantenimiento de la instalación, seguros de avería, asistencia del hogar, garantías de reparación. Se contratan a menudo en la misma llamada en la que cambiaste de compañía y viajan en tu factura como un importe fijo mensual. Suelen estar bajo el epígrafe «otros servicios» u «otros conceptos». No siempre sobran, pero conviene saber que están y cuánto cuestan.
7. Ha cambiado la fiscalidad
El impuesto eléctrico y el IVA aplicable a la luz se han movido varias veces en los últimos años por decisión del Gobierno. Cuando cambian, la factura sube sin que tú hayas hecho nada y sin que la comercializadora tenga nada que ver. Es información pública y verificable en el BOE.
Cómo comparar dos facturas bien
Ponlas una al lado de la otra y compara estos cuatro números, no el total:
- Días facturados.
- kWh consumidos.
- Precio medio del kWh (divide el término de energía entre los kWh).
- Término de potencia (debería ser casi idéntico si no has tocado nada).
Con esos cuatro datos sabrás si has consumido más, si te han subido el precio o si simplemente el periodo era más largo. Son tres problemas distintos y cada uno tiene una solución distinta.
Si prefieres que lo miremos nosotros
Mándanos la factura que te ha subido y, si puedes, la anterior. Te decimos en cuál de las siete causas está tu caso, con tus números. Si resulta que el problema es la tarifa, te enseñamos qué alternativas hay; si resulta que tu tarifa está bien y lo que ha pasado es que el periodo era más largo, también te lo decimos y no cambias nada.
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Sobre los datos de este artículo: los peajes de acceso, los cargos del sistema y los impuestos energéticos los fija la administración y cambian periódicamente. Las cifras que aparecen aquí son las vigentes en la fecha de publicación indicada arriba y sirven de ejemplo para entender el concepto, no como precio actual. Las referencias oficiales están en el BOE, la CNMC y ESIOS (Red Eléctrica). Si quieres saber qué pagas hoy exactamente, envíanos tu factura y te lo decimos con tus números.